Sitio Web Oficial de La Iglesia
de Jesucristo de los Santos
de los Últimos Días
CHILE
Cita del día
"Las características virtuosas son el fundamento de una vida cristiana, al igual que la manifestación externa del hombre interior." (Obispo H. David Burton, 'Deja que la virtud engalane tus pensamientos', Liahona Noviembre 2009).
Como una forma de tender puentes de amistad y colaboración entre la Iglesia y la comunidad, instamos a los líderes locales a extender invitaciones a las respectivas autoridades comunales, para que participen en las actividades de celebración de Fiestas Patrias 2010, en las distintas unidades a través del país.
Quienes creemos en el Evangelio de Jesucristo aprendemos que por sacrificios se nos dan bendiciones (véase "Loor al profeta", Himnos, 15). El sacrificio se define como "el acto de ceder algo de valor a cambio de algo que es de mayor valor o importancia".
La guía de estudio de las Escrituras lo define como "... renunciar a algo o sufrir la pérdida de lo mundano por el Señor y Su reino".
Nosotros, los Santos de los Últimos Días, hacemos con el Señor un convenio de sacrificarnos, sometiendo nuestra voluntad a la de Él, dedicando nuestra vida a edificar Su reino y a servir a Sus hijos.
La obra del templo e historia familiar es un sacrificio de amor. Los Santos fieles de todo el mundo dedican millones de horas a compilar su historia familiar buscando en microfilms y registros y, con lápices y computadores, registran fechas y acontecimientos. En el templo llevan a cabo ordenanzas sagradas por sus preciados antepasados. A semejanza de lo que hizo el Salvador, esta es una expresión de sacrificio al hacer algo que los demás no pueden hacer por sí mismos. Con respecto a este tema en particular, llega un momento en que nos planteamos: Ir al templo, ¿es un sacrificio o una bendición?
Para muchos miembros la asistencia al templo es un sacrificio, tomando en cuenta las horas y distancias que deben viajar para poder participar de las ordenanzas en la Casa del Señor. Para otros ese tiempo y distancia se traducen solamente en minutos y cuadras pero, aun así, es igualmente un sacrificio. Admiro a mis hermanos del norte y del sur de Chile por sus esfuerzos para poder llegar al templo así como a los de Santiago y alrededores quienes dedican horas de su tiempo para servir ahí.
Para cumplir con las reuniones de las organizaciones auxiliares, las actividades de barrio y estaca, entre otras, normalmente las anotamos en un calendario o en nuestra libreta de apuntes personales. ¿Hacemos lo mismo con la asistencia al templo? Si estamos cerca, ¿apartamos un día específico para asistir a él? Claramente el templo es lo que debería ocupar un lugar de importancia mayor en nuestra vida puesto que, al estar ahí, se revitaliza nuestra alma, se recargan nuestro ánimo y nuestra fe.
No solo por ser miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días tenemos la entrada liberada a la Casa del Señor. Si esto no requiriera de sacrificios no tendría el mismo valor. El contar con una recomendación vigente es realmente una bendición, así como el saber que al otro lado del velo están quienes esperan por nosotros. Al pensar en esto, viene a mi mente una hermosa canción de la Primaria:
Me encanta ver el templo; un día entraré, y ser fiel a mi Padre, allí prometeré. Pues el templo es el lugar sagrado donde la familia puede ser sellada en unión y ser familia eterna.
("Me encanta ver el templo", Canciones para los niños, pág. 99).
Puedo testificar del poder y de la autoridad divina del santo sacerdocio que oficia en estos lugares dedicados al Señor; Su presencia está en ellos. Ahí podemos recibir la revelación que necesitamos de una manera clara y precisa; podemos sentir literalmente el abrazo del Salvador. Ahí encontramos el significado del amor de Dios por Sus hijos.
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