Sitio Web Oficial de La Iglesia
de Jesucristo de los Santos
de los Últimos Días
CHILE
Cita del día
"Las características virtuosas son el fundamento de una vida cristiana, al igual que la manifestación externa del hombre interior." (Obispo H. David Burton, 'Deja que la virtud engalane tus pensamientos', Liahona Noviembre 2009).
Como una forma de tender puentes de amistad y colaboración entre la Iglesia y la comunidad, instamos a los líderes locales a extender invitaciones a las respectivas autoridades comunales, para que participen en las actividades de celebración de Fiestas Patrias 2010, en las distintas unidades a través del país.
Conocí La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días un sábado como cualquier otro. Estábamos descansando después del almuerzo familiar, cuando llamaron a la puerta unos misioneros.
Mi hermano Angelo abrió, salió y conversó con los élderes Afeaki y Smith por media hora. Salí también con el afán de ver por qué mi hermano seguía afuera hablando con estas personas; no éramos del tipo de familia que abre las puertas a nadie, pero ese día fue diferente: ellos conocían tan bien el tema del que hablaban y estaban tan seguros de lo que decían, que me pareció curiosamente extraño. Quedamos en que vendrían el lunes siguiente a visitarnos y volvieron con una gran sonrisa, como siempre muy amables.
Nos invitaron a ver su centro de reuniones; yo iba a investigar qué tan real era todo, cerrado a cualquier posibilidad de creer, pero al llegar allá, me sentí muy bien acogido. Mientras disfrutaba del ambiente alegre y muy sano en la capilla, uno de los misioneros me dijo en voz baja: "Aquí se siente el Espíritu de Dios". ¡Eso era lo que yo efectivamente sentía! Nunca antes había sentido algo así. Dentro de mí había paz y un gozo sin igual; toda la gente era muy amable, se percibía una atmósfera muy agradable. Al final de la jornada me di cuenta de que nunca antes había permanecido despierto por tanto tiempo en tantas reuniones seguidas.
Continué asistiendo a la Iglesia domingo tras domingo, hasta que un día -no recuerdo cuál -me propusieron bautizarme. No estaba seguro, pero oré pidiéndole a Dios que me diera una respuesta y esta fue una total y absoluta afirmación; me fue dada en forma de una sensación que nunca había tenido, que me impulsaba y me decía desde dentro "hazlo". Me impulsaba al bautismo. Ya tenía la respuesta, mi respuesta. El arrepentimiento fue un poco más difícil; luego la entrevista bautismal con muchas preguntas, pero me sentí tan preparado al ir respondiendo, que me desconocí a mí mismo, fue como si me estuvieran ayudando.
Llegó el gran día y ya estaba muy preparado, estaba tranquilo y ansioso. Cuando el élder Smith me sumergió en el agua, sentí cómo mi cuerpo y mi alma se purificaban, se limpiaban, y me pregunté por qué no había hecho esto antes, por qué había sido reacio a creer. Ahora sé que La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es la Iglesia verdadera, sé que José Smith fue el profeta que envió Dios a la Tierra a restaurar Su Iglesia y también sé que Thomas S. Monson es el profeta actual.
¡Y pensar que seguiría con una vida impura si no hubiera salido a la puerta un día sábado, si no hubiera conocido a los élderes y a la Iglesia y a todas las personas que van a esta!
Ahora creo en Jesucristo, creo que es nuestro Salvador porque Él puso en mi camino a estas personas, y porque Él me dio una respuesta que yo realmente sentí en mi corazón.
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